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A demasiados alguien

“…A partir de cierto nivel de dolor, se pierde todo el orgullo. No te escribo para pedirte que vuelvas: te esribo para avisarte de que siempre estaré aquí. Un gesto tuyo y fundamos una cría de avestruces. Ningún gesto tuyo y yo seguiré aquí, en alguna parte, en el mismo planeta que tú, esperándote.

Resulta criminal no apresurarse a ser feliz cuando por fin se presenta la ocasión.”

Frédéric Beigbeder- El amor dura tres años

Hoy, simplemente, querría que fuera ayer.

Querida filofobia…

Dormía mejor cuando aún podía apartar de mí la idea de ese Madrid plagado de víctimas del silencio porque a nadie más le interesa hablar, la idea de ese Madrid frío que me reprocha una y otra vez que me olvidé de él aunque no sea cierto, y que ahora me castiga con la indiferencia de días sin sol y estaciones de trenes donde nunca me espera nadie. Ni siquiera los fantasmas que me cruzo por la acera me miran el pelo. No oyen mis gritos. No leen mis labios. Y la sonrisa me cuelga de la boca como la dentadura de un muñeco en la puerta de atrás.

Echo de menos vivir en un mundo donde lo malo también servía para enseñarme.

La pesadilla que tanto me oprimía el pecho y los dientes meses antes de venir se ha instalado en mi dedos. Está viva, y yo no. He olvidado todo lo que aprendí. Desde vaciarme por dentro de prejuicios hasta llenarme de besos sin sentido. Y ahora me doy cuenta cada instante y me lleno de angustia los bolsillos, y me tatúo el corazón y el borde del pie con je me souviens por eso, porque NO QUIERO olvidarme. No quiero. Porque ya gané mi batalla contra la malaria triste hace tiempo y no quisiera perderla de nuevo.Pero ya no hay violines, ni caricias ni vagones de tren que me ayuden a olvidar.

Desde hace días necesito escuchar una historia que no sea la mía, y no porque esté aburrida, sino porque es la única manera de encauzar conversaciones sin llegar a sentirme aislada. Eso es triste. Vivo en un enorme puerto con marineros amarrando sus barcos siendo solo yo un naúfrago que ha perdido el rumbo de nuevo. El mundo vuela en metro a sus nidos y yo ya no encuentro árbol que me preste una rama. O unos oídos. O unos segundos. O una sonrisa. Cualquier cosa que me diga que la persona a la que abrazo no se ha vuelto un fantasma.

Pero mis fotos se marchitan. Mis recuerdos se almacenan en la basura.

No sirvió para nada porque ni yo misma le doy importancia al asunto.

A que fui feliz.

Esto ya no funciona.

Me perdí.

Vuelta a la normalidad.

Querida filofobia…

Quizá por eso escribí de nuevo al fascista. Qué mejor forma de volver a las andadas, volver a joderme y a darme por saco en vez de querer salir a flote y compartir estas ganas de vida. Él es el indicado. Volví a él porque quizá se me ha pegado la enfermedad de todos aquellos que ahora están cerca mía, que antes estaban lejos (¿o lo están ahora?), eso de no querer escuchar todo lo que he vivido.

Mi gente es la aspirina para mis dolores de alma en Madrid, pero en las contraindicaciones se exponía claramente que cuando les hablara a partir de ahora, ellos siempre iban a mirar por la ventana. No iban a escucharme. Nunca más. Así que pensé que ya que iba yo a estar mal, buscaría lo que sería la pena más barata: y qué mejor manera de herirme que volver a hablar con quien más me dolió, ese espíritu ajeno de mis vida entre zarzas y de mis noches en vela preguntándome si algún día por fin la iba a dejar.

Aún me pregunto si esa chica, su novia, estará ahora sola o seguirá mal acompañada.

Hace unos meses tenía miedo de ser tan feliz que no me lo creyera, de crecer tan deprisa que cuando volviera al mundo real, ese de precoupaciones por llegar tarde al trabajo, de los tirones de bolso y las tardes negras por amor, me olvidara del asunto y no creyera nunca más que yo también tengo derecho a estar bien.

Y ahora lo pienso. Qué tontería. Estar yo bien.

Yo, esa. Aquella.

La que se enamora cada día. A cada minuto, a cada segundo. A la que le dura los amantes, un minuto, un segundo, o una vida. Depende del papel. A la del rol secundario, a la otra, la que nunca podrá comprar el papel protagonista.

La que nunca podrá ser amada por lo que ella es, porque se le ha olvidado.

Porque se le ha perdido en su viejo Madrid, mirando por la ventana.

Le retour

Mañana vuelvo. Aquí, allí, allá.

Vuelta a volver de nuevo. Vuelta a lo antiguo, a lo nuevo, a lo viejo.

Vuelta, esta vez sin retorno, de Montréal.

De Canadá.

Oh, mi Canadá.

Mi amor loco.

El país de las maravillas.

Ya no te veo más.

Me vuelvo lejos.

Le retour.

Simplemente, de vuelta.

A mi blog.

A organizar mis ideas.

A comportarme racionalmente.

A no dejarme llevar por cualquier

cosa

idea

o boca hambrienta.

Vuelta a filofobia.

Porque la vida sigue, no lo niego,

pero mi locura también

y ahora toca poner todo en versos.

Para eso está blog

y para eso están mis dedos,

para acariciar cualquier tipo de locura latiente..

Entera. Completa. Como siempre.

Yo sigo. Esto sigue.

¿Vosotros también?

Se os ha echado de menos.

Le retour

“¿Cómo están ustedes…..?”

Ruido

 

   Cierto estrépito de ladridos, cierta crispación electrifica el ambiente y apenas deja espacio para la calma, la reflexión y el diálogo. Con ese ruido de fondo, algunos tratan de alimentar el desencuentro, el odio y el desánimo.
[...] Cuando el ruido se apague, que lo hará, entonces podremos hablar, soplaremos sobre las heridas y entenderás que jamás perdimos la esperanza, porque al fin y al cabo es el sueño de los hombres y las mujeres despiertos.

—————-
Now playing: Ismael Serrano - Si se callase el ruido
via FoxyTunes

(No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos..
.)

Abrí los ojos. Había sonado algo. Algo que hacía mucho que no se le oía. Mi móvil.

Me estremecí.

El remitente era él .

Había deseado tanto tiempo este momento. Nuestro único contacto, aunque detallista, no era más que un simple acuerdo. Tú me escribes, yo te respondo. En este caso, era él el que volvía a tocar a mi puerta. Y como siempre, le dejaría que pasase.

Pero me faltaron diez segundos para desmitificar el hecho. Entero.

Después de su lectura, de esta lectura, desenpolvé automáticamente mi hacha de guerra y apagué en cianuro la pipa de la paz.

Con esto, conmigo, no se juega.

“Desde tiempos remotos se tiene por verdadero: no existe la zorra verde ni el conejo culebrero, nunca encontrarás un cruce de avutarda con jilguero ni un hijoputa mas grande que el gilipollas de Zapatero.

(Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.
..)

Si quieres que España sea una provincia catalana borrame y vota a Z-ETA-P… pero si te importa nuestro PAÍS pásalo a 5 amigos. No rompas la cadena hazlo por ESPAÑA y a ver si mandamos a este JUDAS a tomar por culo. ¡VIVA ESPAÑA!”

(… Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas….)

 

Soy de aquellos que normalmente no difunden demasiado sus ideas políticas. Tengo muchos amigos de izquierdas y algunos de derechas, pero no me crea malestar el hecho de intercambiar argumentos. Eso sí, sólo hasta el momento donde acaban (si es que algún día empezaron) las reflexiones con fundamento y dejan paso a agresivas amenazas o insultos. Creo que no pido mucho… Es entonces cuando intento parar cuanto antes esa vergonzosa situación, entre otros motivos porque me siguen dando alergia las insulsas demostraciones de algún pobre individuo no tiene ni idea de lo que está hablando.Qué le voy a hacer. Así que en cuanto a esas rimas consonantes que más que inventadas por un casi licenciado en aeronaútica parecen buscadas por un niño de primaria en las fábulas infantiles que le lee su mami no diré nada, que la cosa habla por sí misma.

Háblame tú de ETA, que veo que sabes mucho. Dime que la mitad de España, la que está con Zapatero, apoya al grupo terrorista. Atrévete a decir eso más alto. Llámanos a todos terroristas. ¿Por qué no? Ya lo estás haciendo. Y ahora imagina la historia, el cuento feliz donde Rajoy va a salvarnos a todos. Igual que lo hizo Aznar. Que va a luchar contra ETA mientras firma con Bush su alianza en la guerra. Pasate el referéndum por donde quieras. Cuando haya un atentado en TU PAÍS esconde quienes fueron, que ojos que no ven mejor para nosotros. A eso llámale paz.

¿Te haces una idea de a quién llamo yo JUDAS?

Pero en lo demás… ¿Me vas a hablar a mí de país? ¿Acaso sabes qué significa eso? Está claro que tu estancia un año en los Estados Unidos deja bien claro que, al igual que su presidente, tú también deseas la guerra. Crees que un país o se invade o se quema (cómo no, para otorgarles la libertad a sus habitantes. Al fin y al cabo solo tú puedes ser el héroe). No hay más. Míralo, están invadiendo tu territorio. Son ellos, todos esos piel roja (perdón por la expresión) que sacan a pasear a tus abuelos, que recogen y siembran lo que tú luego compras a mitad de precio. Pero el enemigo no está tan lejos. Vete más arriba, a ese norte frío donde la gente nace con tres pies, e intenta conversar con tu castellano no invadido y recién sacado del horno. Verás que esa gente no habla, farfullea… otro idioma. Te estan provocando, son una plaga. Cállales. No te acuerdes de que tu tambén falas galego y que de pequeño jugabas en la rúa. Que quizá el padre de tus abuelos no era puro, que manchó tu honor marchándose a trabajar a cualquier parte con tal de que tú ahora estés respirando. Quizá él también lloró, quizá a él también le trataron mal. Le llamaron immigrante, extranjero. Quizá también él hablaba otro idioma, quizá inclus o se echó una novia del país. Pero olvídalo, tú eres español, no es lo mismo. Hazlo por tu patria, por ESPAÑA.

 

(…Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas…)

 

Yo también soy española, ¿sabes? Y creo que tengo la peste. Vivo en un PAÍS, más concretamente en una PROVINCIA donde menos de el 40% de sus habitantes son nativos. Además, aunque dicen que Canadá es uno de los mejores países del mundo, aquí no hay solo un tipo de gente que lleva la misma ropa y el mismo peinado. Y me da miedo, ni siquiera tienen el mismo color. El metro es un infierno, seguro que me pegan algo. Hay hasta árabes, sí, que también llegan hasta allí. El otro día estuve con uno y casi me toca el brazo.

¿Sabes que? Que no son como tú, pero viven mejor que nadie. ¿Y sabes lo peor? Que no necesitan insultos, ni enfrentamientos, para vivir felices. Y no se miran raro. Aún me pregunto en qué malgastarán su tiempo libre (aquí no hay Gran Hermano).

Lo que en realidad ellos no necesitan es a gente como tú. Ni España tampoco. Ni yo, tampoco.

 

 

Si este mensaje no viniera de quien proviene pensaría que es otra broma de alguno de mis amigos democráticos. Pero no. Y es por eso, porque no es una broma, que hoy por primera vez inundo mi cuarto electrónico de estos pensamientos. Porque ya no es un juego, por eso mismo, no permito ya las ideas hostiles. No permito que se baile ignorantemente con términos, que se digan cosas por decir y que se transmita una idea sin argumentos. Sobre todo, cuando yo pienso lo contrario

Ya independientemente de que tú yo hayamos vivido lo que hemos vivido, de que te haya querido más que a nadie, ahora sé por qué tú nunca lo harás. Yo estoy manchada. Ahora soy inmigrante, pero igual de española que tú. Y mi patria es la tuya. Y yo también como y bebo, y duermo, aunque tú me despiertes con tus vulgares mensajes. ¿Qué crees? Mi piel no es del todo blanca, pero me gusta la democracia. Y además me interesa el catalán, sin hablar de que he descubierto que se puede hacer turismo fuera de Benidorm, que hay hasta playas. Mi mejor amiga es de Venezuela, mi ex pareja francés, el otro día me enamoré de un chino y mi gran compañero de viaje viene de Algeria. Y mi bandera, que es la TUYA, no me hace ser facha. No la utilizo para la guerra. No la uso para poner en contra. Solo me la envuelvo de vez en cuando para no olvidarme de donde vengo.

Creerás que soy exagerada. Puede ser. Pero no hay mejor forma que ésta para enseñar a un niño de primaria, de mamá, como tú, que no se juega con las cosas serias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Porque hay formas y formas. Porque hay educación y luego mensajes de este tipo. Porque hay gente que se pasa la vida entre libros y se les queda la nariz atrapada entre las páginas franquistas. Que mira que son pocas, pero se quedan.

Que tu voz tape este estruendo.

9M.

 

 

 

 

Inspira…

En realidad muchos saben que siempre me he creído un poco Amélie Poulain.

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… Expira.

Quizá sea exagerado, quizá quiera con ello darme más importancia de la que tengo. El caso es que este pensamiento siempre me ha acompañado, sea o no por voluntad propia. Digamos que es mío.

Algunas veces lo olvido, y se queda ahí, solo a la luz de mis sombras cuando escribo. Otras, aparece como por arte de magia en cada escalón que subo en el metro, en la facultad, en ese supermercado que solo piso para mirar todos los dulces. Y, cómo no, siempre, siempre, me obliga mediante susurros en el mercado de mi calle a ahogar mi mano entre legumbres. Mala costumbre de esta extranjera al vivir en un país donde las lentejas están tan caras.

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Hoy Amélie se me ha vuelto a aparecer durante una bohemia sesión de espiritismo. No había huija ni velas, ni dados ni puños cerrados ni miedo a la oscuridad.

Peor.

Solo quedaban en la habitación algunas teclas, los dedos de un parisino con antecedentes orientales y un piano negro.

Una peligrosa y dulce combinación para mí.

Pero no fue como unas semanas atrás donde entre ciertas sábanas, me recordé a mí misma en ese fragmento de la película donde el pobre gabacho se esfuerza en vano por asombrarla. Esta vez no fue gracioso, que va.

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Inspira…

Peor.

Fue maravilloso, y no le hizo falta rozarme.

Todo empezó cuando el destino me convenció de irme de viaje unos días, no muy lejos. Necesitaba respirar de mí y de todo lo que estaba definiéndose como habitual en mi vida. Y apareció.

Y es extraño, porque desde que se ha marchado le recuerdo mucho. No como antes, no por las causas con las que añoraba a los de antes, no porque se haya marchado, no por ese dios mío le he perdido de dos horas más tarde, ese ya sé que no hay vuelta atrás o ese qué haré ahora que él no está aquí conmigo. No por eso.

Peor.

Es porque se me ha metido dentro como aire. Al natural. Y sé que saldrá igual, o quiero esperarlo, porque él no fue más que un repentino encuentro con la esperanza de que siguen habiendo en la tierra preciosas almas de papel.

Expira. Sigue dentro. Vuelvo a intentarlo. Pero esta noche no funciona. Entiendo que no sea para mí, pero ahora…

… por ahora me cuesta aceptarlo.

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Un simple viaje, un parabrisas permanentemente opaco, una canción de cualquier radio, estancias sobrias en un lugar perdido, un bebé en trineo. Un frugal desayuno en cualquier mañana. Esa enorme tormenta de nieve que nos tuvo sepultados justo el día que escapábamos, él al norte, yo al sur. La cárcel de hielo donde nos conocimos. Marchitas bolas de nieve, fotos a contraluz, sonoras carcajadas. Un lago helado. Casitas. Osos blancos. Palillos chinos en manos inexpertas. Palabras que siguen a manos. Diapositivas de fotos repetidas. BAILAR.

Con sus dedos tocando Comptine d’une autre été: l’après-midi en su despedida, me dí cuenta de que hacía más de una vida que no experimentaba eso de no pensar en otros ojos al mirar.

Inspira. Inspira. Inspira…

Todo fue fácil, hermoso. Cálido, incluso le dejé hacerme fotos, algo que nunca permito a nadie género masculino singular, ni siquiera a los más cercanos.

Peor.

A él te dejaría hasta hacerme el amor.

Expira…

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Su adiós me hizo volver a ser Amélie. No le conté, como siempre hacía antes, cómo temblaba mi cuerpo con sus pestañas. No dije nada, nada profundo. Solo cerré la puerta. Y lloré. Esperé mil parpadeos a que él volviera con su mirada de fuego y moviera quemando las cortinas. Por intenso su ausencia me dolía y cerré los ojos bien fuerte. Me creí ella. Me lo creí.

No respires…

Luego solo sentí a mi gata frotarse bajo mis rodillas.

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Era mejor así, no podía hacerlo. No podía estropear así las noches que él compartía en estos momentos con otra. Ella nunca lo haría, y quizá yo tampoco. Nadie se merece que le arrebaten a un gran hombre, a ese hombre. Que te quiten lo hermoso y se te escurra de las manos. Porque la vida es así, y hay que entenderlo. A veces hay encuentros de segundos y otras reencuentros eternos; hay personas que te enseñan cosas en años y otras en latidos; hay pasos que se cruzan y huellas que se borran. Eso es todo.

Aún así me pregunto cuándo habrá bicicleta con él por las calles de París.

O peor.

Lo sueño, que es gratis. Al menos, por ahora.

Inspira, expira. Inspira…

Como se suele decir en las películas…

Fue precioso mientras duró.

(Mantén la respiración hasta que todo acabe)

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Por debajo de la camisa

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-Deja de latir…

 

 

 

 

 

 

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-Que dejes de latir!

-Que deje de latir?Y cómo vas a impedirme que deje de latir! Cómo? Acaso sabes? Acaso puedes? Venga, si no sé hacer otra cosa cuando le ves…

-No sabes?

-No, no sé, sabes? Y dejemos ya el asunto…

-Esto debería estar olvidado…

-Olvidado,eso es! Chica lista! Ahora, cómo quieres olvidarlo? Si mi memoria, nuestra memoria, tú y yo, o sea la nuestra, la tuya, vamos, le olvida cada segundo, en cada instante. Y nunca acabas de olvidarle…

-Mentira…

-Para ya de mentirte! O sea, de mentirnos! Bueno, de mentirte… que a mí ya no me enganas!

-Mentirme? Yo no me miento. O sea, que no nos miento. A tí, a nosotros. Solo lo guardo. Lo mantengo escondido. Quería ahogarlo, sabes! Ahogarlo!

-Ahogarlo? Sí, ahogarlo. Ya veo. Tragándote las ganas de llorar…

-Solo queria demostrarle que lo había olvidado, que no había nada…

-Nada?

-Nada!

-Ya.

-Me sentia mal con él!

- Te sentías mal? Y cómo te sientes ahora?

-Insegura….

-Insegura! Insegura de qué?

-Insegura de insegura, de no estar segura, nosotros, tú y yo, el resto, él…. Yo qué se!

-Que tu qué sabes? Y si no lo sabes tú, cómo lo voy a saber yo?

-Quiza tú estés mas seguro que yo. Total, tú solo tienes que latir…

-Ya, pero tu no me dejas. Me has dicho que pare…

-Ya, seguro…

-Seguro!

-Seguro? Lo siento! Mira,yo ya no estoy segura de nada, ni de mis propias dudas, ni de si miento, ni de si olvido, ni de si recuerdo… así que late, y no me hagas caso.

-Solo estás segura de que que cuando aparece su sombrero se nos revolucionan las alas

-Que te calles…

-… por debajo de la camisa.

-Que te calles!

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-Que me calle?

-Sigue latiendo….

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…. por favor….

-Contraseña?

-Joder…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un sombrero, dos sombreros, tres sombreros….

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-De qué estábamos hablando?

Live in Montréal (Locuras VI)

 

    via FoxyTunes Now playing: Mojo project - Free


Es lo que tienen las fiestas en casa, que todo el mundo acaba compartiendo sillones.

O sillas.

O mesas.

O encimeras.

O alfombras.


En realidad da igual el qué, da igual dónde, no da igual con quién.

Y entre ranchera y ranchera caí en sus brazos, en las de un político, en las de un venteiñeañero, en las de un romántico.

Y entre miradas y tequilas, perdida entre los susurros de un dios sabe qué, la inaccesible, la perpetua yo nunca, religiosa impracticante,

me tragué de una vez los besos, los labios y las palabras.

(Luego repite encontrándole por todas partes,

por tu mente, en el teatro, sobre tu pantalla,

y de una vez,

de una maldita vez

créetelo.

Fue real.)

Sé que fuera amanece

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Now playing: Yann Tiersen - Mouvement Introductif
via FoxyTunes 

Vivo con músicos que tocan música celta. Violín, piano, flautas y guitarras. Hoy, mientras tocaban, me he roto a llorar. Roto como esas muñecas que estallan contra el suelo. Los pedacitos se han quedado ahí, perdidos entre las ásperas tablas, muertos de frío y helados de pena. Todo se ha ido. Fue como si de pronto aquí dentro no quedara más que esa niña que se escondía entre todas esas sonrisas que hoy se me han caído a gotas. Como si nunca hubiera sentido tanto hielo entre mis dedos, y me he roto a llorar.

Al principio no comprendía si era la música, la resaca de muchos días sin dormir o el cansancio de no parar de estar cansada. Luego lo ví, y lo supe. Era todo lo que siempre me había protegido y por lo que ahora pagaba muy caro. Calor. Como todas las ganas de hacer caricias a quien quiero como no está definido , a él, y a sus defectos. Como todas las vidas que he malgastado por no querer cambiar la mía, por esos momentos. Me he roto porque ahora lo busco cuando no debería, busco eso, busco brazos, sus brazos, de él, de ellos, y nunca los encuentro porque donde pregunto ni siquiera saben lo que son. Lo que soy, lo que era, lo que un día llegué a ser. Porque estoy ensimismada y me enamoro cada vez que alguien sube al metro; porque soy idiota y me desenamoro en cuanto cruzamos una palabra. Cuando sueño con cimas altas siempre me despierto en el suelo. No soy capaz de mediar palabra, si no es para no decir nada. No soy capaz de medir todo esto, de medir, de mi miedo.
Soy la peor enferma de esta isla. La que lleva el virus dentro.

Y ya no hay sangre, solo pedazos. Y ya no siento, solo padezco.

Por eso, y no sólo por eso, hoy me he roto a llorar.

Un chico así jamás debió pasar

Érase una vez lo que nunca ocurrió….

 

…. y sus consecuencias.

Cosecha de filofobia.

 

Temiendo, te miento

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Now playing: Marie-Mai - Mentir
via FoxyTunes

Vamos a mentir.

Como en un juego de sombreros.

1, 2, 3, 4.

Yo empiezo.

Yo miento

Todo fue maravilloso. Ya sabes, un no parar. Claro, claro, si a mí lo que me gusta es eso. Estar con quien sea, morder a quien me de la gana. Matar a besos algo que nunca tuvo vida, pegar el puzzle, no encajar piezas. Así soy yo. Segura, firme. No pienso en lo demás, en sus sentimientos. Sólo me dejo llevar. Me aferré a cualquiera que me diera una mala excusa, a cualquiera que no me diera de pensar. A cualquiera que no fuera como tú. ¡Ja, ja! No, qué va, nunca te eché de menos, en absoluto. De hecho, he podido estar con otros sin pensar en tus camisas.

¿Por qué no?

He cambiado, mírame. Soy otra.

 

Tú mientes

He vuelto con ella. Nos acostamos cuando nos da la gana. Es genial. No quiero más de lo que tengo con ella, me da lo que necesito, estamos bien, estoy agusto. Y, bueno, lo demás… para qué contarte. Imagínatelo. No quiero darte detalles, ¡no me gustaría escandalizarte! Sí, bueno, ya sabes que lo que a mí me va es la seducción. Ya pienso solamente en mí. Soy libre, me siento bien, y no quiero ligarme a nada. A nadie. Y a tí… no, no voy a pensar en tí luego, como tú dices, cuando conduzca. Sin tu sonrísa por el retrovisor.

¿Ves? ¡También soy otro!

 

Nosotros mentimos

-Me alegro por tí.

-Sí…

-De hecho, es la mejor noticia que podias darme. Que estás con ella. Estoy tan contenta…

-Bueno, pero tú no te quejarás, eh? Está bien que hayas empezado una vida nueva.

-Sí, ¿verdad?… Era lo que necesitaba. Es genial, ya sabes, tontear con cualquiera sin nada a cambio, sin pensar. Solo por satisfacción personal.

-Justo… Para qué más. Los sentimientos solo enturbian, molestan, amenazan. Además, todas las parejas van mal. La infidelidad está al acecho.

-Total… Mejor sin ataduras. Libre, como el viento.

-Tout à fait.

 

Ellos mienten

Ella se mueve en el asiento. No para, parece incómoda. Además - dice, no he conocido nadie hasta ahora que me quiera como soy. Que no esté la mayoría de las veces detras mía como un perro lazarillo. Si le conociera- afirma- no le dejaria marchar. Pero como no es el caso, pues nada…

Él se inquieta. Juega con la servilleta, la aprieta- Sí, es verdad, hay mucho perrito de esos- apunta- Pero, además, no se qué ven en tí, ¡será que están chalados o algo! Ja, ja! Como ése de Santiago… En fin, triunfadora, cuentame, que ya sabes que a mí las partes mas turbias me encantan. Me muero por saber quien más ha caído en tus redes estos días…

Y charlan, y beben. Se celan, se alegran. Risas. Se resienten, ¡qué duros ha sido todos estos días locos! ¡Qué pena que haya acabado! De vuelta a la normalidad. Interesante conversación-él la mira- ¡con todas estas novedades tan escandalosas!

-¡Ya ves! ¡Ha sido fantástico! Bueno, mañana no iré a verte, ¡ya lo sabes! - dice ella- ¡como si sólo fuera alli por tí!

Más risas. Terminan el café de golpe. La propina en la mesa, junto a las mentiras,

y se van.

Se despiden, se alejan. ¡Qué frío hace! Media vuelta.

Fin del juego. Todo, de una vez, se ha estropeado.

Mentiras para defraudar, cuando la verdad da demasiadas caricias.

Se rompió el espejo, y la fantasía de ser reflejo ya es solo un sueño.

 

Mientras, sus ganas de desnudarse, en cuerpo y alma, se ahogan por dentro.

He hecho lo mejor, aunque no lo parezca, aunque no me lo parezca, aunque nunca me lo perdone.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algún día declararé que me pudo el miedo.

Soñados I- El rencuentro

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Yo solo soplé las velas y pedí un deseo.

La magia hizo el resto

ale1.jpgy me inundó de luz.

 

Live in Montreal (locuras III) Patretico

Ayer alguien se tiró a las vías del metro. Ese del que hablan las estadísticas, el del mes. El suicida de enero. El protagonista del parón de ayer. Una de los pocas almas que no morirá de frío. El más listo, quizás. Y es que, ¿quien con consciencia haría de la nieve su ataúd?

Al menos, los demás residentes de Montréal, entre los que me incluyo, respiramos (nosotros sí fríamente) más tranquilos. Se cumplió la profecía general, ya se ha tirado el de enero. Así al menos, hasta febrero, puede que no nos dé el arrebato, para no superar las expectativas del gobierno. Así son los canadienses, siempre atentos al tercero. Tan amables que ni se les ocurre matarse ya, para no causar molestias. Pero siempre hay alguno que cumple con su parte, el del mes, el de ayer, el de enero. El héroe par terre. El elegido.

Todo por la patria. Descanse en paz.

Y digo residente, y digo que me incluyo, porque eso me han dicho. Que ya soy residente, cuando solo estoy aquí de paso. O puede que al final no… El caso es que ya formo parte de esa lista de extranjerillos afianzados en Canadá, de esos que también pasan frío. De esos que, tarde o temprano, tendrán que adaptarse a las costumbres del país, lo que supone también apoyar a este gobierno ¿nuestro? que nos ayuda tanto, que nos proporciona funcionarios tan agradables y eficientes (y no es ironía, sí, sucede, algunos deseos sí se hacen realidad) y, por lo que leí no hace mucho, aquí la costumbre es buscar vivienda, abrigo y compañía caliente para pasar el invierno.

Interesante. Creo que ya va siendo hora de que deje de usar las prendas térmicas. Solo por cumplir con el gobierno, por no llevarle la contraria. Solo por no echar por tierra las estadísticas de cuando hace frío. Total, aquí no matan a tantas mujeres.

Solo por ayudar al gobierno. Sólo por eso.

Todo por el país de acogida. Todo por Canadá. imagen-303.jpg

Vuelvo a Santiago

Tantas horas soñando que te araño

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 y por minutos ya te beso.

 

 

Vuelvo a mi vida. Vuelvo a Santiago. 

 

 

Feliz año nuevo.

 

 

                                                           

Diecinueve. Mis diecinueve.

En mis diecinueve, diecinueve imprescindibles.

Mis blogs: De piel violeta, ahora Filofobia en Violette.

Calle de la Princesa.

Madrid.

Holi.

Tortitas intra (o no) muros.

Iván Ferreiro.

Ismael Serrano.

Flores fumables.

Depresión.

Gonzalo.

Aida.

Santiago.

Tunos.

Faldas.

Alejandro.

Rúa Nova.

Montréal.

Yvan.

Maletas y, con, en barro.

Diecinueve.

Y con cada una de estas cosas me cuento diecinueve nuevas pecas.

Mis diecinueve empezaron en Madrid, y acabaron en Madrid. Empezaron con alguien abriendo mi puerta y terminaron con muchos esperando tras de ella. Empezaron con errores, con el estrés de los exámenes y las noches mojadas en café y sandwiches de queso, y terminaron con el alma tranquila y despejada, unas cuantos positivos en un papel y la sensación de no haber bebido aún demasiada sidra. El primero en felicitarme ya no es el mismo, mi pelo está ahora bastante más corto y alguno que otro amigo ex cercano se ha olvidado por siempre jamás del camino de regreso. Y no me importa.

Yo sigo peleando con mis rizos, respirando aliviada al llevar menos kilos enemigos en la maleta (pero no sobre mis pies) y aún inconsciente por el mensaje 00.02 h. Mareada, quizás. Sorprendida, solo por fuera. Pero ya nunca más dándole importancia al la falsa tirita que araña sin curar.

Las alas se abren, y aunque me siga doliendo ya no puedo parar de volar. El amor de mi vida, incoherente, insensato, y para mí imposiblemente esencial, se convirtió en la única droga natural que ha conseguido aferrarme a algo más que a una buena ensalada de pasta. El avión ganando altitud, y yo solo soñando con saltar ahí abajo. Vuelos a Madrid, Santiago y Montréal. Costa Rica incluido. Muchas caidas y algunas subidas en ascensores que no hacen sino aumentarme más la sensación de vértigo. Ellos, traidores, me hacen pensar qué hago yo ahí arriba, yo, tan alta. Yo, con diecinueve. Yo, la misma y yo, cambiada. Yo, con vértigo. Yo, llorosa. Yo, reencontrando. Yo, respirando. Yo, en recuerdos. Yo, mudando. Yo, traduciendo. Yo, durmiendo. Yo, bailando, y un espejo y yo. Yo, amorosa. Yo, sin ver el sol un mes entero. Y yo, sonriendo. Soy yo, en una continua revolución. Soy yo, en un eterno amanecer.

La culpa será toda de mis pulmones, que se vuelven mariposas llegando a España y que me amenazan, alfiler en mano, con desinflarse si no hago algo malo. Si no vuelvo a estar loca y huir hacia mi Santiago; si no me dejo llevar por aquel antídoto que viste sombrero, y al que no, no quiero.

No quiero.

Los besos, al contrario que los aviones, cada vez pierden más altitud. Y más importancia.

El dos de enero vuelvo a Santiago. Es el rencuentro con lo que en mis diecinueve perdí, pero también con lo que nació entre sus brazos, de nuevo, lejos de mi punto de partida orgánico. Visceral. Insignifante. Eso a lo que nunca sé que echo de menos. Que evito y lanzo lejos para no infectarme nunca más. Y aunque sobreviva como en una isla de enfermos, sé que peligran mis sueños, y que, con un simple contagio, no quedan más que suspiros y algún que otro tosido con olor a aquel anciano gris que se pudre aburrido en un bar.

Y en el comienzo de mis veinte, la primera felicitación viene de los labios que más quiero y la última, de aquellos que más me quieren.

Gracias a todos los que se han acordado de felicitarme.

Un cariñoso abrazo,

Inaccesible Daiana (envejeciendo…)

24-25nov07tor-043.jpg“… y en tus dedos yo tocaba mis canciones,

dedos de teclas de celesta…”

En el suelo.

Qué fácil sería si yo también estuviese enamorada de ti.

(qué fácil)

Y qué fácil sería enamorarme,

(qué facil)

si yo tuviera el poder de hacerlo.

Pero yo no lo hago, solo caigo.

Fall in love. Tomber amoureux.

Sólo eso. Caigo y punto. Nada más.

Y tú no haces más que elevarme.

(tan fácil…)

¿Pero por qué ahora no puedo hacerlo?

Quizá, como tú dices, hay preguntas que formulas y de las que no esperas respuesta. Solo escucha. Solo una tarde con alguien y un té ya frío que calme tu sed de hablar.

Sé que podría caer enamorada de tí cualquier día de estos, en cualquier segundo.

(tan fácil…)

Y lo haría en cualquiera de esos instantes que me miras y sé que tú te caes, que te rindes.

(¿y por qué yo no puedo hacerlo?)

Que sueñas con volarnos, con enseñarme a besar el aire. Tú, que eres un poeta y ángel, admirable y admirado, solo cuida ndo de abrirme bien las alas y enseñarme que allá afuera hay algo más que mucha nieve.

(tan bello)

Yo, solo alguien que sigue en el suelo tras la última caida, fallen, tombée. Y de la que aún tengo heridas.

Nada más.

¿Por qué entonces me amas tanto?

(qué fácil)

Sabes que sería maravilloso. Lo sabes y lo sé. Que el invierno sería tierno, olor a caricias. Que estrenaríamos botas y abrazos cada semana.

(tan bello)

Y tú siempre pendiente de mis arrugas al llorar. De mis respuestas al discutir. Tú siempre embobado con mis ojos de gato, abiertos, brillantes, cuando me hablas de los versos que juntos damos vida.

(¿por qué yo no puedo hacerlo?)

De mi risa, cada vez que me afirmas que vas a escribirme un libro. Que yo seré la princesa del cuento.

Cada vez que te interesas,en silencio, por si aún respiro.

Sólo eso, solo un aliento, y por lo que sin embargo ninguno antes se interesó.

(tan fácil…)

… Tan fácil que no puedo.

Porque no caigo, me elevo.

(filofobia)

Y parte de mí aún quiere seguir en el suelo.

(ya sabes…)

Vértigo.

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Solo…

¿qué va a ser de mí?

Live in Montreal (Locuras II)- El eterno comienzo

Una solución difícil para una situación difícil.

No me cuentes historias, no hace falta echarle la culpa al frío, o a las ganas de no hablar, o simplemente a un instante de incomodidad entre otros tantos. Basta con no poder mirarse a los ojos cada segundo para saber que no te gusta lo que ves. Basta con un solo pellizco de un alma inquieta cada noche para preguntarse si de verdad esto tiene que ser así. Basta con que una pluma aparezca cada mañana en tu cama para saber que sueñas con las ganas de volar.

Cambio de planes, me marcho del piso. De lo que era aquí mi vida. O lo que intentaba ser, porque nunca fue mía.

Soy una solitaria, quizá demasiado inaccesible y sí, quizás también difícil. Unas veces por ratones y otras por el fantasma de la antigua aliada de mi almohada, el caso es que siempre estaba acompañada. Y no me gusta, porque no lo elegí así. Porque no entra en mis planes no ser mi dueña. Porque no entra en mi consciencia el no poder aportar mi pincelada a cada cosa que toco.

salon.jpgmihabitacion.jpgPorque aquí ya estaba todo a colores

y nunca quisieron a mi violeta entre ellos.

 

Porque detras de todas estas capas se esconde una persona, siempre abrigada por tu frío.

Y de una maldita vez, quiero poder sentir calor aun rodeada de nieve.

De una maldita vez, quiero quitarme todo y ser yo. Con mis fallos y mis aciertos.

De una maldita vez, Yo.

Y hacer mío este momento.

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Adiós a lo que nunca fue

y hasta luego a lo que echaré de menos.

 

 

 

 

 

 

 

 

(34 días y Santiago)

 

de 100 a 0 en 10 segundos

Soy un dos puertas, normal y corriente. Todo violeta, a veces negro. Algo normalito. O quizá no tan normal. Nunca llego a ningún lado porque siempre doy marcha atrás. Da igual que en mi contador ya haya cien o diez mil kilómetros, yo nunca avanzaré más. Voy marcha atrás en todo lo que hago, en todo lo que he hecho, en todo lo que intenté hacer. Ni siquiera me enfado y toco el claxon cuando me arañan, o me rompen un faro, o me machacan las ventanas. No hago nada. Solo marcha atrás.

Nunca fui un todo terreno, ni lo llegaré a ser. ¿Yo? ¿Por caminos con piedras? No, no, no, que ahí sí que solo puedo acelerar, y no quiero, y mi miedo tampoco quiere. Y él es que manda.

Solo miro de vez en cuando en la guantera. Miento, bastantes veces. Miento, todos los días. Miento, la guantera ni la abro porque las viejas fotos las saqué de ahí hace tiempo. Ahora están en mi retrovisor. ¿Para qué lo quiero si no? Colgaditas, ahí, con pincitas de colores. Son los único que adornan mi vida, los recuerdos. Recuerdos de aquellos mecánicos que una vez que otra me pincharon la rueda a posta, aunque me las revisaran gratis. De aquellas motos que me adelantaron cuando yo temblaba de miedo intentando controlar el volante. De todos aquellos que una vez se pararon para dejarme pasar, y al ver que no me movía me empujaron a volver a repostar y seguir intentándolo. De aquel matrícula del norte que me hizo, por primera vez, saber para qué servía el freno. Tiene muelles la cosa, para una vez que me muevo para adelante, y él me empujó para atrás, así es la vida.

Ahora no puedo vencer este miedo que me impide acelerar o, al menos, poner segunda. No puedo. Porque a uno ya le chirrían las bujías, le falta el aceite. Le falta algo que le haga volver a querer ponerse en marcha.

Le falta alguien ocupando el asiento de al lado para poder arrancar.

Alguien que no sea mi propio miedo, que ese siempre apaga la calefación.

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..

….

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¿Quién dice que el peor frío es el de fuera?

¿Qué mejor forma de contar quién eres?

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Tú.

 

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Antes.

Después.

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Siempre.

 

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Tú.

 

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Con tus gustos

Tus disgustos x1piykpqhc_35kw-lyo44ectkrxjf087wssbmafoutwoypnolcf_nohr2tdtl7xflh9cdoqstrjdx-a6nt32kizpucqqbtyru.jpg

 

Tus sueños

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tus migrañas… diciembre-025.jpg

a5.jpgque siempre vences.

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Tú.

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Un,

dos,m.jpg

tres.a4.jpg

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También eres una artista

 

Necesito una vida entera

para decir cómo eres

así que resumiré:

/A/

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/I/

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/DA/

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a8.jpgtu pequeño saltamontes,

con cariño.

De fondo el rumor de un televisor y madre suspirando.
“¿Dónde andas hijo mio? Siempre en las nubes,” y nadie escucha el telediario.

(pájaros en la cabeza)

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22 de diciembre, Auditorio Buero Vallejo, Guadalajara.

20.00 horas, 2 entradas, fila 6, mariposas por dentro.

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Al fin podré llorar en directo con la guitarra de Ismael Serrano.

Comienza a gustarme el sabor de después cada vez que me como un trocito de mundo.